Expansión del e-learning en los años noventa
La llegada de Internet en los años noventa impulsó de forma decisiva la formación a distancia. Su aceptación fue rápida y masiva. Desde entonces, el número de instituciones educativas y empresas que adoptaron este modelo ha crecido de manera constante. Hoy en día, la formación en línea forma parte del panorama educativo y profesional.
Implantación en el ámbito universitario
Cuando hablamos de instituciones educativas, nos referimos sobre todo al ámbito universitario. En los niveles previos, el e-learning suele funcionar como apoyo a las clases presenciales. Durante gran parte del siglo XX, la universidad asumió la responsabilidad de formar a los futuros profesionales. Sin embargo, la sociedad cambió con rapidez. El mundo laboral empezó a exigir formación continua para personas adultas. La universidad reaccionó y encontró en el e-learning una forma eficaz de responder a esa demanda.
Adopción del e-learning en las universidades
En los últimos años, casi todas las universidades españolas han incorporado formación en línea. Algunas ofrecen cursos completos. Otras incluyen asignaturas o programas específicos. Aun así, pocas permiten cursar una titulación completa solo en modalidad online. Las excepciones más destacadas son la UNED y la UOC.
La UNED y la UOC como referentes
La UNED, como se explicó en la Unidad Didáctica 1, nació como universidad a distancia. Su adaptación a las nuevas tecnologías fue natural. La UOC, fundada en 1995, se creó directamente como universidad virtual. Su modelo se basa en un profesorado reducido y en la contratación puntual de tutores y especialistas.
Adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior
La UOC se ha adaptado al Espacio Europeo de Educación Superior. Ofrece grados como Comunicación, Derecho o Administración de Empresas. También cuenta con másteres reconocidos, como el Máster Oficial en Educación y TIC o el Máster Oficial en Prevención de Riesgos Laborales.
Retos actuales de las universidades españolas
El e-learning ya forma parte del presente universitario. Aun así, las universidades deben afrontar varios retos. Uno de ellos es reconocer el esfuerzo que supone para el profesorado ofrecer servicios en línea a estudiantes presenciales. También deben aclarar el marco jurídico sobre derechos de autor. Otro desafío consiste en explorar el uso educativo de los dispositivos móviles y sus posibilidades para el aprendizaje.

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